Eres lo que espero y esperaba
Recibo de vos amor puro
Necesito tu presencia
Es lo que me alimenta
Siempre estarás en mi corazón
Te amo
Orquestas mis sentindos.
jueves 12 de marzo de 2009
El amor jamás puede ser algo minúsculo.
Siento haber renacido,
mi alma me muestra que
todo lo viejo e inútil
se va cayendo como pétalos de rosas.
Por fin empiezo a vislumbrar
la salida del laberinto.
Un alivio
como bálsamo suave
acaricia mi corazón.
Ahora sé
comprendo
nada puede ser tan terrible.
miércoles 11 de marzo de 2009
Palabras flotando en la nada,
ansias de que todo cambie
lo malo muera
y reine lo que está bien.
Sin importarme lo que digan,
sin importarme nada más
que lo que siento,
así
entonces
te perdono.
viernes 23 de enero de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Dicen los que saben, que las hadas también lloran, aunque no lo hacen como los humanos. El llanto de las hadas no se pierde en los pañuelos, ni se evapora en el aire. Dicen que cuando lloran de alegría, sus lágrimas se convierten en diminutas cuentas de colores brillantes y que las hadas hacen con ellas pequeñas joyas: collares, pendientes y colgantes con los que adornarse y que siempre las llevan puestas para recordar el motivo feliz que las provocó, pero si su llanto es de dolor, es distinto su destino.
Dicen que cuando los antiguos espíritus del bosque oyen a las hadas llorar de pena, desde el mismo corazón de la tierra hacen brotar un árbol frondoso, azul y luminoso como el cristal y cada lágrima de hada se transforma en una hoja nueva prendida a sus ramas que crecen y crecen. Todas las hadas han vertido muchas lágrimas por los niños que nunca las conocerán porque cortaron el camino de su vida el hambre, el frío o el terror. Y saben que el árbol nunca dejará de crecer, que nunca cesará la violencia ni la injusticia pero se consuelan teniendo un lugar tan especial donde guardar su pena, porque un árbol crece hacia las alturas y la luz. Hacia donde la paz siempre es posible.
Dicen que cuando los antiguos espíritus del bosque oyen a las hadas llorar de pena, desde el mismo corazón de la tierra hacen brotar un árbol frondoso, azul y luminoso como el cristal y cada lágrima de hada se transforma en una hoja nueva prendida a sus ramas que crecen y crecen. Todas las hadas han vertido muchas lágrimas por los niños que nunca las conocerán porque cortaron el camino de su vida el hambre, el frío o el terror. Y saben que el árbol nunca dejará de crecer, que nunca cesará la violencia ni la injusticia pero se consuelan teniendo un lugar tan especial donde guardar su pena, porque un árbol crece hacia las alturas y la luz. Hacia donde la paz siempre es posible.




